El caso Emaná, desde fuera, creo que no está siendo bien gestionado; me explico, está claro que garbanzo negro quiere irse para jugar en una liga superpotente, seguir creciendo como futbolista y ganar unos títulos que aquí no va a lograr (de todos es conocida la potencia de la liga de Arabia Saudí); a ese nadie lo va a bajar del burro. Lo que no puede consentir el aficionado de a pie es que, al contrario que el entrenador que ha mostrado su respeto a la afición antes que a Emaná es que pasen los días y que, ante el primer asunto complicado que se encuentra el nuevo presidente, no tome unas medidas contundentes que todos esperamos (que llegarán, espero, pero seguramente tarde). Antes de filtrar que se quiere a Valdez si el camerunés se pira, hay que tomar medidas con esta situación y luego ya se verá. No será difícil encontrar un futbolista menos problemático y que aporte más que Emaná.
El no cortar esto de raíz hace que la plantilla se levante contra el club para que los descartes vayan a Inglaterra y no se queden entrenando en Sevilla.

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