DOCTOR HOUSE.

Tenemos la segunda temporada de Doctor House en pantalla desde unos días; tengo que decir que me encanta esta serie; no por la serie en sí sino por su protagonista el Doctor House. La serie es algo así como CSI llevada al Virgen del Rocío; me explico, siempre es lo mismo, al principio el desencadenante del episodio que hace a tal o cual persona llegar al hospital, los diagnósticos del equipo de House, las complicaciones y la resolución final (igual que en CSI); lo que me gusta es la personalidad del protagonista: su irreverencia, su sinceridad, su sentido del humor ácido y , a veces, dañino o poco comprensible para algunos; me siento, en muchos aspectos, identificado con él; también a mí la gente me tacha de seco, irreverente, antipático, poco gracioso; pero en el fondo pasa como con House, el que realmente lo conoce sabe que no es así y más en esta segunda entrega en la que los problemas con su pierna parece que están haciendo que tome el capote con más insistencia con su mano izquierda.
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